domingo, 10 de febrero de 2008

El Bonsai



Habia un bonsai.

De pronto ese bonsai: Se Seco.

Seco, hojas secas, sin sabia.

Palo seco, tierra seca.

Quizas como mi vida, quizas como nuestra vida. No podria existir mejor ejemplo, digno por su claridad, que un arbol seco, cosa que hubiese sido metafora de mi vida cristiana y de mi nobel matrimonio.

Seco, sin vida.

Con problemas por doquier.

Pero aun en esos momentos mas lejanos:
El Señor esta ahí.

En los momentos mas complicados, donde solo se ve negras nubes:
El Señor esta ahí.


Y al depositar nuestra confianza en él, y con B. Andres como compañero de oracion, prontamente nos empezamos a dar cuenta que todo empieza a mejorar, absolutamente todo empieza a cambiar.

Para un domingo en la mañana, asombrarnos que el arbolito que estaba seco tenia un brote.

Asi fue, como mi vida, como nuestra vida, el tronco que estaba seco reverdecio.

Aqui B. Andres que fue mi compañero de oracion en esta anonima pero gran batalla.

1 comentario:

Unknown dijo...

Es hermoso darnos cuenta que la oración en Fé mueve montañas, el mismo Señor lo hacia constantemente y en El recibimos el mejor ejemplo a seguir con nuestras vidas, ya sea en nuestro ambito laboral, familiar y más aún en lo espiritual, ese yo que la gente no ve, que solo nosotros vemos y sentimos.
Que satisfactorio es conocer que hay hombres y mujeres en ésta tierra, que, tienen la capacidad de darse cuenta que aunque con todas nuestras capacidades, nuestro ego, nuestros títulos, nuestras virtudes y talentos, podemos secarnos como ese bonsai que se menciona. Yo igual tengo un bonsai en mi oficina, al que constantemente estoy cuidando, espero tener siempre la preocupación, el tiempo y la posibilidad de estar con el, y no se apague.
Seria triste verle secarse. No olvidemos que aunque no lo veamos el sol siempre está, pasa lo mismo con Dios, el siempre está, preocupado por nosotros, somos nosotros que muchas veces no regamos, ni cuidamos el bonsai y se seca.